lunes, 14 de julio de 2008

La otredad, origen de todos los problemas sociales



Es muy común percibir, en nuestro diario vivir, un sin número de conductas antisociales tales como: la violencia, el irrespeto absoluto por las normas, la corrupción, la deslealtad, el abuso y muchos otros antivalores que corroen las bases de la pacifica convivencia.
Son muchos los esfuerzos en verificar la etiología de estas conductas, dado su reflejo negativo en la sociedad actual, lo que nos obliga a preguntarnos ¿Por qué los conductores en Cartagena no te dan la vía, se pasan el semáforo en rojo? ¿Por qué somos capaces de matar? ¿Por qué la indiferencia ante la miseria ajena? ¿Por qué no te atienden en la sala de urgencias de un hospital? ¿Por qué el secuestro, la tortura, las violaciones, la pornografía infantil, el maltrato? ¿Porque los empleadores explotan a sus trabajadores?

Este creciente catalogo de antivalores tiene una repercusión negativa en nuestro nivel de bienestar, el que se origina, quizá, en la reiterada ausencia de amor entre los humanos. Sin pretensión científica alguna, podemos afirmar que el origen de nuestros males se encuentra en la otredad, la que reina en nuestros corazones, lo que hace imposible, en principio, que se visualice una solución institucional.

Cuando hablamos de otredad, nos referimos al término usado, entre otras ciencias por la criminología, para tratar de explicar las causas de los delitos. La otredad consiste, en la conducta negativa de ver al otro como un objeto, como otro, como algo, como una cosa, no como alguien, lo que indicaba Hobbes, el hombre es un lobo para el hombre, veo al otro como el infierno, como un objeto sin importancia ni representación espiritual, por esto, la misión es negar la dimensión humana.

La otredad es contraria a la projimidad, esta última, es la única solución a nuestros problemas, consiste, en ver a los otros con amor, como prójimos, como hermanos fraternales, como el cielo, es la luz de esperaza dentro de esta oscuridad de odio.

Nuestra sociedad esta plagada de rencor, esa es la génesis de nuestras desgracias, el camino que nos queda, es el amor por los demás, lo que se verá reflejado, como la luz en la oscuridad, en el bienestar común. Cuando amamos a nuestro prójimo, no maltratamos, el amor es el único y poderoso antídoto contra todos los males que nos agobian.

1 comentario:

k-t dijo...

de verdad dia a dia me sorprende tu sencibilidad. creo apasionadamente q eres el hombre mas sencible q conozco, a pesar de todo. te admiro y me encantas...tee