domingo, 28 de septiembre de 2008

EL PROCESO DE FRANZ KAFKA FRENTE AL GARANTISMO DE FERRAJOLI

EL PROCESO DE FRANZ KAFKA FRENTE AL GARANTISMO DE FERRAJOLI
Dr. ENRIQUE DEL RIO GONZÁLEZ
ENSAYO PRESENTADO AL DR.
JAVIER LLOBET
UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA DE BOGOTÁ, Colombia, sur América.
ESCUELA DE POSTGRADOS
MAESTRÍA EN DERECHO
SEGUNDA COHORTE
2007
El proceso, es una película del cineasta Orson Welles proyectada en el año de 1962, fundamentada en el libro del escritor Franz Kafka, El proceso. Esta obra fue publicada en 1925. Kafka nació en la República Checa, el 3 de julio de 1883, y murió el día 3 de junio de 1924 en Austria. Sus obras son el reflejo de la angustia y la opresión del siglo XX. Dentro de las más representativas, además de la estudiada, tenemos La Metamorfosis, escrita en 1915, El Castillo, escrita en 1922, y América, escrita en 1913.
La película El proceso, narra la historia de Joseph Kraig, quien un día despierta con la insoportable sensación de estar procesado por un crimen de extrema gravedad, el cual él desconoce. La historia empieza con la irrupción de la policía en la habitación de Joseph, cuando éste aún dormía. Los investigadores le interrogan indiscriminadamente cuando de manera rápida y nerviosa se pone su ropa.
Joseph intenta de manera desesperada encontrar las razones del proceso al que está sometido, sin obtener respuestas; sin embargo, todas las personas con las que habla, parecen saber que está sometido a un proceso y le tildan de criminal. Efectivamente, el devenir de la película es el trasegar del protagonista por innumerables caminos que conducen a un mismo punto, un verdadero laberinto material y conceptual, pues el protagonista no encuentra el origen de la acusación.
En la película se evidencia una crítica al sistema judicial imperante. El protagonista muestra un gran temor por los magistrados encargados del juzgamiento. El proceso en todos los casos conduce a la condena, sin mediar la posibilidad de conocer siquiera la acusación concreta. Los acusados deben esperar eternidades para que se produzcan las decisiones, que sin duda serán adversas. El protagonista expresa gran desconfianza por el sistema jurídico. Las relaciones del abogado con el cliente son de amo a esclavo. El cliente entrega todas las esperanzas al profesional de las leyes, este es la única salida del sistema que empuja hacia la indefectible condena. Los procesos se manejan, más que con argumentos y pruebas, con influencias.
Desde luego existe absoluta presunción de culpabilidad, lo que hace un absurdo la presunción de inocencia. La imposición de la ley, es derivada del poder de Dios, por eso es ilimitada. La película termina con la inmediata ejecución de Joseph, éste muere sin saber siquiera las razones de su ejecución, y sin oportunidad alguna para su defensa. Esto es una absoluta, y más en nuestros tiempos, absurda pesadilla. El proceso representa, en nuestro concepto, una crítica a la organización socio jurídico de la época, en la que el sistema procesal, sin respeto por los derechos mínimos de los acusados, el destino conducía directamente a la condena.
Al enfrentar la realidad que muestra Kafka, con la teoría del garantismo penal expuesta por Luigi Ferrajoli, en su monumental obra Derecho y razón, encontramos gigantes contradicciones, sobre todo porque, la teoría garantista pregona por el respeto de todos los derechos inherentes al ser humano, en especial las garantías procesales, lo que convierte a la obra de Kafka, en la antítesis del garantismo penal.
En la teoría garantista, se propende por la presunción de inocencia, contrario al proceso de Kafka, donde desde el primer momento se presume la culpabilidad, y lo que es peor, se hace imposible demostrar la inocencia, dice Ferrajoli: “Si la jurisdicción es la actividad necesaria para obtener la prueba de que un sujeto ha cometido un delito, hasta que esa prueba no se produzca mediante un juicio regular, ningún delito puede considerarse cometido, y ningún sujeto puede ser considerado culpable ni sometido a pena. En este sentido el principio de jurisdiccionalidad – al exigir en su sentido lato que no exista culpa sin juicio, y en sentido estricto que no haya juicio sin que la acusación sea sometida a prueba y a refutación…”[1]
Como se puede observar, el proceso de Kafka es la antítesis del garantismo. Mientras en el primero se presume la culpabilidad, no es necesaria la prueba del delito y de la responsabilidad, para el segundo, es necesaria la prueba del delito para la existencia de juicio, y el juicio para la existencia de culpabilidad.
Dentro del esquema del proceso de Kafka, los jueces no parecen interesarse en la búsqueda de la verdad, estos obedecen a factores y directrices políticas, que imperan en la época, por esto el fin es condenar. Para el garantismo, los jueces no pueden estar guiados por fines políticos preconcebidos, la función judicial sólo busca la verdad, independientemente de los intereses políticos, veamos: “…Los jueces, por el contrario, no persiguen ningún interés prejudicial sino sólo la averiguación de la verdad en cada causa que conocen, después de un juicio contradictorio entre sujetos portadores de intereses en conflicto. No sólo por razones estructurales, sino también por razones funcionales, mientras la actividad administrativa es discrecional o bien subordinada a directrices superiores, la jurisdiccional carece de dirección política en tanto que vinculada a la ley, no sólo formal sino también sustancialmente…”[2]
El proceso Kafkaiano, muestra un trámite desconocedor de las garantías, especialmente, en la determinación y precisión de la acusación. La trama de kafka transcurre en el escenario de la desesperación de Joseph por salir del laberinto de la incertidumbre sobre las razones de su proceso, esta realidad, es contraria a los principios garantistas, cuyas teorías pregonan por la univocidad y precisión de la acusación, veamos: “…Sobre todo, como se ha dicho en el apartado 9.3, la acusación debe formularse en términos unívocos y precisos, idóneos para denotar exactamente el hecho atribuido y para circunscribir el objeto del juicio y de la sentencia que le pondrá fin, por contraste con la indeterminación del antiguo proceso inquisitivo. En segundo lugar, la acusación debe contar con el apoyo de adecuados indicios de culpabilidad: en efecto, la acusación, como dice Carrara, si es un (teorema) para el acusador, es un (problema) para todos los demás y se justifica, por tanto, sino con la prueba, necesaria para la condena, al menos con la (probabilidad) de la culpabilidad del acusado. En tercer lugar, debe ser completa, es decir, integrada por la información de todos los indicios que la justifican, de forma que el imputado tenga la posibilidad de refutarlos y nada le sea (escondido de cuanto se prepare para su daño o de cuanto se hace o se hará para reforzar el preconcepto de su culpabilidad y destruir la presunción de inocencia, que siempre le asiste). En cuarto lugar, debe ser oportuna, es decir, debe dejar al imputado el tiempo necesario para organizar su defensa y a la vez proveer a cualquier otro acto instructorio de su interés. Por último, la notificación de la acusación ha de ser, además de expresa y formal, sometida a refutación desde el primer acto del juicio oral que es el interrogatorio del imputado…”[3]
El garantismo penal propende por el respeto, en general, de los derechos de los procesados, especialmente los fundamentales, tales como: la dignidad, la privacidad, la integridad física, la vida, el debido proceso, entre otros. El proceso de Kafka, como se ha dicho, es desconocedor de todos estos principios. Llama poderosamente la atención el inicio de la película, donde Joseph, es violentado en su derecho a la intimidad y la dignidad, pues se irrumpe en su habitación, sin permiso alguno, y no se le da la oportunidad que se ponga su ropa en privado.
Los procesos penales obedecen al interés político de la época, las luchas se evidencian entre las restricciones procesales y las garantías, estas complementarias una de la otra, pues, constituyen la doble finalidad del proceso, tal como lo relata Ferrajoli, veamos: “Lo que diferencia al proceso del acto de tomarse la justicia por la propia mano o de otros métodos bárbaros de justicia sumaria es el hecho de que éste persigue, en coherencia con la doble función preventiva del derecho penal, dos finalidades diversas: el castigo de los culpables y, al mismo tiempo, la tutela de los inocentes. Es esta segunda preocupación lo que está en la base de todas las garantías procesales que lo circundan y que condicionan de distintas maneras las instancias represivas expresadas en las primeras…”[4].
Los procesos, históricamente, han oscilado entre una y otra finalidad, sin que se evidencia un equilibrio total. Kafka nos muestra un proceso cuya finalidad, además ciega, es el castigo, desatendiendo, la tutela de los inocentes. Ferrajoli, propende por un equilibrio entre los dos fines, más sin embargo los maneja como complementarios. Siempre se ha evidenciado este conflicto entre las finalidades procesales, gobiernos absolutistas propenden por un proceso sin garantías, mientras que los gobiernos democráticos buscan en equilibrio. Esta situación es especialmente resaltada por Ferrajoli, veamos:”…La historia del proceso penal puede ser leída como la historia del conflicto entre ambas finalidades, lógicamente complementarias pero contrastantes en la practica…” [5]
Podemos concluir, por lo breve de esta propuesta académica, que el proceso de Kafka, es la antitesis del garantismo, muestra un tramite secreto y angustioso, cuya finalidad, sin dudas es la condena. El destino del procesado esta escrito, es un destino marcado que no tiene escapatoria, un laberinto oscuro y sin salidas, contrario a la claridad y tranquilidad social de saberse sumergido en un proceso respetuoso de las mínimas garantías. El proceso de kafka es una desgracia personal y social.
[1] FERRAJOLI, Luigi. Derecho y Razón. Editorial Trotta. Pagina 549.
[2] Ibídem. Pagina 579.
[3] Ibídem. Pagina 606 -607.
[4] Ibídem. Pagina 604.
[5] Ibídem. Pagina 604.
Arìculo publicado originalmente en www.hospitalidadgranadina.org  

1 comentario:

ELY dijo...

me gustaria que pudiera contestar los interrogantes que se me presentan por sus escritos, por que la verdad son muy buenos y expone claramente el tema pero para poder comentar sobre estos me tengo que ver la pelicula, y leer los libros necesarios para entrar adiscutir algo. ¡usted me deja muchas tareas!............ nose si deba leer mas sus escritos. jajajajaja. no mentiras siga asi haber si algun dia puedo discutir estos temas com alguien asi no sea usted que seria lo ideal.